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¿Qué debe incluir un presupuesto de reforma integral? Partidas y consejos

Un presupuesto de reforma integral debe detallar los trabajos, los materiales y lo que queda fuera. Te explicamos qué revisar antes de aceptar uno.

Paredes y tabiques en proceso de demolición durante una reforma de vivienda

Cuando empiezas a pedir presupuestos para reformar tu vivienda, es bastante habitual encontrarte con cifras muy diferentes. Una empresa te ofrece hacer la reforma por 45.000 €, otra por 58.000 € y una tercera se acerca a los 70.000 €.

¿Cuál es la diferencia? ¿Una es demasiado cara o la otra se ha dejado trabajos fuera?

Sin ver qué incluye cada propuesta, es imposible saberlo. Y aquí es donde yo dedicaría un poco de tiempo antes de tomar una decisión. Un presupuesto de reforma integral debe permitirte entender qué vas a pagar, qué trabajos se van a realizar y qué puede quedar fuera.

Pr eso, vamos a ver qué debería incluir y qué conviene revisar antes de firmar.

1. Demoliciones y retirada de escombros

Si la reforma requiere levantar suelos, retirar azulejos, demoler tabiques o desmontar los elementos existentes, estos trabajos deberían aparecer en el presupuesto. También conviene comprobar si se incluye la retirada de escombros y su gestión correspondiente.

Parece una partida sencilla, pero puede variar bastante según la vivienda. No es lo mismo retirar el suelo de un piso vacío con buen acceso que trabajar en una finca sin ascensor, con horarios limitados para utilizar las zonas comunes.Por eso, si el presupuesto solo indica «demoliciones», yo pediría que se concretara un poco más.

2. Albañilería y distribución

Aquí se incluyen los trabajos necesarios para modificar o preparar los espacios: levantar tabiques, cerrar huecos, abrir rozas para instalaciones, regularizar paredes y suelos o preparar las superficies para los nuevos acabados.

Si quieres cambiar la distribución de la vivienda, esta partida tendrá bastante peso. Conviene comprobar si se incluyen los remates posteriores a las instalaciones. Abrir una roza para pasar una tubería es una cosa. Dejar la pared preparada para recibir el acabado final es otra.

Son trabajos relacionados, pero no siempre aparecen agrupados de la misma manera en todos los presupuestos.

3. Fontanería y electricidad

Las instalaciones merecen una revisión aparte, especialmente en viviendas antiguas. Vamos a ver:

En electricidad, conviene saber si se renueva toda la instalación, qué mecanismos se incluyen, cuántos enchufes y puntos de luz se han previsto y si se contempla la sustitución del cuadro eléctrico.

Con la fontanería sucede algo parecido. Hay que comprobar qué tuberías se sustituyen, qué zonas de la vivienda se incluyen y qué elementos sanitarios forman parte de la oferta.

Si vas a cambiar la cocina de sitio o quieres añadir puntos de luz, asegúrate de que esos trabajos están contemplados, porque claro, después, cuando las paredes estén cerradas, cualquier modificación puede resultar bastante más costosa.

4. Pavimentos, revestimientos y pintura

El presupuesto debería identificar los acabados previstos y, cuando corresponda, las cantidades o superficies aproximadas.

Por ejemplo, no basta con indicar «colocación de suelo porcelánico» si no sabemos qué material se ha presupuestado, qué precio se ha considerado para comprarlo o si la colocación está incluida. Nosotros solemos separar material (o precio del material en su caso ) y la mano de obra.

También hay que revisar qué ocurre con los rodapiés, los perfiles, los remates y la preparación del soporte (maestreados…). En pintura, por ejemplo, conviene comprobar si se incluye la preparación de las paredes, el tratamiento de pequeños desperfectos y el número de manos previsto.

Son detalles que parecen menores al principio. Pero cuando se suman varias partidas, las diferencias pueden notarse.

5. Cocina, baños y carpinterías

Estas partidas suelen tener bastante influencia en el coste final.

En una cocina, por ejemplo, el presupuesto puede incluir la retirada de los muebles antiguos, las instalaciones, el mobiliario nuevo, la encimera, el fregadero y la grifería. Los electrodomésticos pueden estar incluidos o no.Todo esto, hay que comprobarlo.

En los baños, revisa qué sanitarios, griferías, muebles, platos de ducha y mamparas se han previsto. Si hay varios baños, conviene que quede claro qué incluye cada uno.

Con las puertas interiores y las ventanas ocurre lo mismo. No es suficiente con saber que se van a sustituir. Hay que conocer el tipo de carpintería y las características del producto presupuestado.

Dos presupuestos pueden tener el mismo nombre de partida y ofrecer materiales muy diferentes.

6. Protección, limpieza y otros trabajos

Hay trabajos que no suelen llamar tanto la atención, pero también forman parte de una reforma. La protección de las zonas comunes, el cuidado de los elementos que se conservan, la limpieza final y la retirada de residuos son algunos ejemplos. Incluso también puede haber medios auxiliares o trabajos específicos según las características del edificio.

Antes de aceptar el presupuesto, comprueba qué se incluye y qué se considera un servicio adicional. Así evitarás descubrir al final que determinados trabajos necesarios se cobran aparte.

7. Impuestos, licencias y otros gastos

Este apartado requiere atención.

Comprueba si el importe que te presentan incluye IVA y si se contemplan los costes relacionados con licencias, tasas municipales, proyectos técnicos u otros trámites que pueda necesitar la reforma, porque además suelen ir a cargo del cliente, tanto la gestión como pagarlos.

No todas las obras requieren la misma documentación. Dependerá de los trabajos previstos y de la normativa aplicable. Por eso, cuando compares presupuestos, asegúrate de que estás comparando importes equivalentes. Un precio con impuestos incluidos no se puede comparar directamente con otro que todavía no los incorpora.

¿Qué trabajos quedan fuera del presupuesto?

Esta también es una de las partes que más conviene revisar.

Un presupuesto puede estar bien desglosado y, aun así, dejar fuera determinados elementos. No tiene por qué ser un error, siempre que se indique claramente.

Por ejemplo, puede no incluir los electrodomésticos, las luminarias decorativas, las cortinas, determinados muebles o la reparación de problemas ocultos que no podían detectarse antes de empezar. Lo que interesa es conocer esas exclusiones antes de contratar.

Si tienes previsto gastar 60.000 € en la reforma, necesitas saber si esa cifra cubre todo lo que quieres hacer o si todavía tienes que reservar dinero para otras partidas.

¿Cómo comparar dos presupuestos de reforma integral?

Mi recomendación es que no empieces mirando cuál tiene el precio más bajo. Primero comprueba qué trabajos incluye cada uno.

Si una empresa renueva todas las instalaciones y otra conserva parte de ellas, ya tienes una diferencia importante. Si una incluye ventanas nuevas y la otra no, ocurre lo mismo, claro está.

Después, compara los materiales y las cantidades previstas. Revisa también las exclusiones y pregunta cómo se presupuestarán los trabajos adicionales que puedan aparecer durante la obra.

Y si hay una diferencia de precio que no entiendes, pide que te la expliquen.

Un presupuesto más caro puede estar justificado por los trabajos que incluye. También puede haber partidas que merezca la pena revisar. Sin ese desglose, no tienes información suficiente para decidir.

¿El presupuesto puede cambiar durante la reforma?

Sí. Puede ocurrir que aparezcan problemas ocultos al retirar un revestimiento o abrir una pared. En viviendas antiguas, por ejemplo, es posible encontrar tuberías deterioradas, soportes en mal estado o humedades que no eran visibles. y por supuesto, también puede cambiar porque el propietario decide modificar un acabado o añadir trabajos.

Cuando aparece una necesidad que no estaba contemplada, lo razonable es explicar qué ha ocurrido, qué solución se propone y cuánto cuesta antes de ejecutar el trabajo adicional.

Así puedes decidir con información y mantener un mayor control sobre el gasto.

Antes de aceptar un presupuesto, revisa estos puntos

Comprueba que las partidas están suficientemente detalladas, que los materiales se identifican y que sabes qué trabajos quedan fuera. Revisa los impuestos, los plazos previstos y la forma de gestionar las modificaciones durante la obra. Recuerda siempre que si algo no está claro, pregunta antes de firmar.

No hace falta que el documento tenga decenas de páginas, pero sí que permita entender qué se ha contratado.

En Edifica y Rehabilita estudiamos los trabajos necesarios para cada vivienda y preparamos presupuestos adaptados al alcance de la reforma. Si estás pensando en reformar tu piso en Valencia, podemos ayudarte a valorar las actuaciones y definir qué necesitas antes de empezar.

Porque tener claro qué incluye el presupuesto desde el principio ayuda a tomar mejores decisiones durante toda la obra.

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